Soy Dayana Santacreu
y voy a contarte mi experiencia.

¿Sabes que a veces lo importante es tocar fondo?

No vengo de una familia de empresarios ni tampoco adinerada. Mi familia es trabajadora y humilde, acostumbrada a lidiar, como muchos, con los problemas que habitualmente nos encontramos a lo largo de nuestra vida. No tuve un seno familiar muy estructurado, y como consecuencia me crié con muchos miedos. Tuve que estudiar en un colegio de monjas donde recibía una educación muy autoritaria. Quisieron expulsarme del colegio e incluso mi tutora decidió aprobarme para no tenerme un año más allí. Todo había cambiado, pasé de ser una dulce niña que sacaba notas excelentes a ser una adolescente rebelde. Aquí fue cuando toqué fondo.

Adolescencia: Crisis necesaria

Al entrar en la adolescencia exploté debido a muchas circunstancias, me “autodestruía” continuamente. Vivía todo desde el caos debido a la falta de confianza en mí misma, y al abandono de mi padre. Mi programación mental me decía que no valía para nada, que no merecía nada.Sin embargo, más tarde empecé a interesarme por la lectura, llevaba años sin
leer, y claro, ya no tenía hábito por lo que me costaba mucho retener la información leída en cada página. Aun así, seguí esforzándome, pues me resultaba muy motivador informarme sobre temas de psicología, empresa, desarrollo personal, y comunicación.

La importancia de seguir tu camino

Cuando mis amigas venían a casa, siempre me decían “Menudos libros más rollos lees”. A pesar de los reproches, a mí cada vez me gustaban más, así que al leer de forma constante, adquirí fluidez en la lectura, y aprendí muchísimo. Así que, con dieciocho años recién cumplidos, decidí montar mi primer negocio.

Descubrí que mi pasión era trabajar con animales, y no solo por vocación, sino porque les debo mucho. Sobre todo, a los perros, ellos fueron mi refugio, su amor incondicional fue la mejor ayuda psicológica que recibí en mis peores momentos.

La pasión y la dedicación tienen beneficios

Actualmente, esta empresa, a la que puse el nombre de Mascotetes sigue adelante, ha sido capaz de superar la crisis, la llegada de los gigantes de Internet, y los macrocentros comerciales, entre otras cosas. Y esto ha sido posible gracias a la pasión que he puesto en ella desde el primer día, así como a mi persistencia en superarme, y por supuesto, gracias a la confianza que he depositado cada día en mi equipo.

Delegar para crecer

Aunque al principio asumí por completo la total gestión de mi empresa, más tarde fui consciente de que mi misión era otra. Ahora coordino, y dirijo Mascotetes desde la confianza depositada en personas dispuestas y capaces. Esta decisión me ha llevado a ser más efectiva, y ha dividido mi carga de trabajo, lo que me ha permitido centrarme más en la estrategia, y dedicarme más a mi genialidad.

 

Por eso estoy aquí, escribiendo a grandes rasgos mi trayectoria, pues considero que cuando tomamos conocimiento de la importancia que tiene esta forma de organización dentro de la empresa, a pesar de suponer un esfuerzo inicial, no hay duda que aporta mayor eficiencia, y por lo tanto, mejores resultados.

Cuando fui consciente de mis fobias y de mis miedos tanto personales como profesionales dejé de ser una autoempleada “esclavizada” y me convertí en empresaria. Cambiar mi mentalidad en cuanto a liderazgo organizativo me llevó a no tener miedo a delegar, a ampliar mi efectividad, y disminuir mis debilidades, y sobre todo, a multiplicar el impacto en mí equipo.

Al delegar en otras personas con habilidades necesarias para obtener los resultados que espero, he obtenido una gran libertad para dedicar mi tiempo a formarme con grandes mentores, y así poder enfocarme en otras actividades donde realmente puedo aportar mi mayor valor.

Ayuda a crecer para cada día ser mejor

Como para mí no ha sido un camino de rosas, sino que más bien he tropezado con bastantes espinas, como por ejemplo, toparme con la banca rota varias veces debido al fracaso de otros negocios que inicié de manera paralela y por la confianza depositada en personas que no la merecían; he creado Emprender con conciencia, y he diseñado un sistema de cinco pasos, al que he denominado Método Bambú, pues considero que, al igual que me ha ocurrido a mí, muchas personas ya han creado un sistema de raíces, y ahora necesitan eliminar ciertas barreras mentales para mejorar el sistema de su empresa.

Y ahora dime, ¿cambiamos tu historia?

Mi historia no ha sido fácil pero la tuya podemos cambiarla desde ahora. Las personas que me conocen saben de lo que soy capaz de llegar a hacer con un negocio pero tú aún no has llegado a comprobarlo.

Empieza por aquí.

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